Sobre nosotros

Somos un grupo de chicos que sueñan vivir haciendo de la música su gran historia. Bienvenidos a nuestra más íntima anécdota, conócenos. 

El contenido de Youtube no puede mostrarse debido a tu configuración de cookies actual. Para ver el contenido, haz clic en “Mostrar contenido” para consentir la transferencia de los datos necesarios a Youtube y habilitar este servicio. Puedes consultar más información en nuestra Política de privacidad. En caso de que cambies de opinión, puedes revocar tu consentimiento en cualquier momento a través de la configuración de cookies.

Mostrar contenido

Santi 


Santiago Riveros, es un apasionado joven que conserva en cada fibra de su corazón las ganas de hacer de la música, el conducto más efectivo para un cambio armonioso en las personas que lo observan y disfrutan de sus melodías. Él, siendo el conjunto de distintas culturas, fue y será quien escribió su historia a partir de la creencia de hacer las cosas bien por él y por todos.  


Aunque la historia que cobija su realidad se compone de vivir en diferentes ciudades y contemplar en su máxima expresión la identidad colombiana, Santiago aprovechó de su inocencia para guardar en su arrolladora personalidad, un poco de cada pequeña tradición que, sin imaginarlo establecía un estilo único que al igual que su gusto por la música, lo convertía en un gran explorador de detalles que destaca lo bueno y lo máximo de lo que lo rodea. 


También, potenciando una testarudez que hasta ahora lo ha mantenido en vilo de sus pasiones, Santiago estaba sembrando una gran semilla que más adelante tomarían fuerza en su voz y su talento. Marcando un punto de partida en lo que llamaría el mejor refugio para existir: la música. 


Desde pequeño, se caracterizó siempre por cantar, ser el centro de atención y mientras caminaba atraía un ejército de alcahuetes que no solo apoyaban sus travesuras, sino que le admiraban su forma de ver y actuar la vida. Pues, Santiago ha convivido con la premisa de disfrutar como si fuera la primera y última oportunidad en la que su presente le sonríe, convocando así  la mayor idea que transformó sus ambiciones y lo abrazó con todos sus matices. 


Una vez creció, el mundo animal lo conmovió al punto de inducirlo a estudiar veterinaria, sin embargo, en su sangre aún corría las ganas de crear música y vivir de ella; sin pensarlo, tomó el riesgo que ahora lo mantiene más orgulloso, aquella decisión que ahora lo tiene aquí y que permaneciendo en el lugar que su misma mente lo imaginaba, hizo lo más trascendental: convocar un nuevo ejército que aunque diferentes y rebeldes, vieron en su ímpetu el deseo de conservar un proyecto musical que ahora es su nuevo horizonte y camino. 


Santiago como fundador y padre de la banda, encontró en sus amigos su primera familia, reclutando talento de distintas zonas y confiando en sus habilidades, comenzó a contar la historia de VACAP como siempre soñó hacerlo. 



El contenido de Youtube no puede mostrarse debido a tu configuración de cookies actual. Para ver el contenido, haz clic en “Mostrar contenido” para consentir la transferencia de los datos necesarios a Youtube y habilitar este servicio. Puedes consultar más información en nuestra Política de privacidad. En caso de que cambies de opinión, puedes revocar tu consentimiento en cualquier momento a través de la configuración de cookies.

Mostrar contenido

 

Alejo


Alejandro Roldán, un joven que en su esencia misma no solo conserva una ternura y encanto por cada cosa que realiza, también, comprende y adapta sus pasiones desde la mirada de un soñador y la algarabía del que todo le sorprende. 


Desde su historia con la música y su práctica en ella, ha sido testigo de cómo los vértices que hoy conforman gran parte de su presencia y visión del mundo, agradecen en hechos la forma y textura de sus ambiciones, proyectos y metas. Pues, un rolo empedernido en el sabor y sentimiento del lenguaje más grande y universal como la música, refugió su vida misma en la necesidad de contemplar los sonidos como inicio y fin de su existencia. 

 

Su llegada a VACAP, fue tan sorprendente como su ilación en el campo artístico y creativo. Ya que por arte de magia una flauta dulce explotó en aquel niño que mantenía en segundo plano lo melódico, una experiencia sonora que marcaría hasta ahora su presente. 

Esto, al igual que su estadía en la banda, fue casi por coincidencia misma encontrarse con un espectro musical que no habría imaginado, pues, siendo explorador de géneros y sin negación alguna a cualquier tipo de música, se topaba con una nueva puerta que para su propia  cultura bogotana lo abrazaría con una realidad un tanto opuesta a lo acostumbrada pero le atribuiría un nuevo hogar en el que el vallenato le confiaría su más íntimo secreto rítmico.

 

Ahora, estamos hablando del inicio de una gran carrera en que Alejandro cumple su primer deseo de niño; hacer algo que tuviera un sentido de compromiso en el que su papel como músico le permitiera disfrutar de su talento en conjunto de otras personas, apoderándose del significado de hacer algo único y relevante desde la pasión por su arte. 


Así, el bajista principal de la banda, siendo el chico que en una escala de personalidad apunta hacia una divertida y reservada, siempre contempla un papel de mediador en el que disfruta lo desconocido y se apropia de lo que experimenta. Un muchacho que transmite una armonía que abraza a todo aquel que lo escucha pero lleva en sus manos el arma que altera y excita el corazón de todos los que oyen la vibración de las cuerdas de su instrumento. 

El contenido de Vimeo no puede mostrarse debido a tu configuración de cookies actual. Para ver el contenido, haz clic en “Mostrar contenido” para consentir la transferencia de los datos necesarios a Vimeo y habilitar este servicio. Puedes consultar más información en nuestra Política de privacidad. En caso de que cambies de opinión, puedes revocar tu consentimiento en cualquier momento a través de la configuración de cookies.

Mostrar contenido

 

DANI 


Daniel Pineda, un muchacho fresco y de muy buen ver, quien se interioriza desde una perspectiva de crecimiento y cambio constante para encontrar la mejor versión que construye desde la calma y la tranquilidad que le conduce a crear y vivir de la música, establece un estilo que sin perder su sentido único y con mucha aceptación demuestra con sagacidad una pasión que desde un redoble converge en felicidad y plenitud su armonía por la música. 


Y aunque su descubrimiento por este arte  fue introducida por una actividad en la que compartía netamente con su hermano, hoy lo que lo mantiene ferviente fue la ilusión de recrear ese sentimiento que desde retoño lo mantuvo más vivo que nunca. 

Lo más interesante de esta historia es que, Daniel como la mayoría de las grandes leyendas de la música, comenzó su carrera desde lo desconocido y como un buen autodidacta comprendía que desde su corazón ya nacía la vibración que sin escuela y maestros devoraba cualquier tipo de ritmo, conteniendo en su historial como persona que descubre su propio mundo un principal objetivo: vivir para tocar y hacer de cada instrumento de percusión un nuevo respiro. 


Su bienvenida a VACAP contenía una relación amistosa que solo se veía como encuentros matutinos de relajación y esparcimiento en el que la música, desde la posición de lo profesional, contribuía como un buen conducto para conocer y disfrutar de un buen espacio con compañeros que, como él querían  ser y hacer de la música una forma de vida.  Convirtiéndose en el corazón que con cada pálpito hacía de todos un nuevo renacer. 


Ahora, Daniel, desde su visión y proyecto en futuro cercano, contempla un sentido de pertenencia con cada golpe rebelde dentro de los patrones rítmicos que para él mismo hacen parte de su blues y esencia, siendo esta una pieza clave dentro la banda con un papel que como todo amigo bienaventurado y arriesgado dice sí a todo, de esa forma logra reflejar su profesionalismo como si fuera la primer y última oportunidad de lograrlo, viendo cada reto como un nuevo inicio, tocando sin parar hasta destruir cualquier obstáculo. 


 

 

OSMAN


El contenido de Youtube no puede mostrarse debido a tu configuración de cookies actual. Para ver el contenido, haz clic en “Mostrar contenido” para consentir la transferencia de los datos necesarios a Youtube y habilitar este servicio. Puedes consultar más información en nuestra Política de privacidad. En caso de que cambies de opinión, puedes revocar tu consentimiento en cualquier momento a través de la configuración de cookies.

Mostrar contenido

JAIMITO


Jaime Romero, caracterizado por una sonrisa inocente, una sencillez encantadora y una forma tranquila de ver la vida, es un joven despreocupado y entregado a sus proyectos, metas y crecimiento personal, en el que centra su felicidad no en el tener sino en el ser. 


La forma en la que aquel niño agradable conoció de la música se estableció en una travesura que un tanto graciosa e ingenua, contaba en su narrativa el protagonismo de un pequeño explorador que con tijeras y astucia cortaría las cuerdas de una guitarra guardada cuidadosamente en su casa. Aunque, caótica y un tanto pesimista, de esa acción la chispa de saber cómo sonaría y qué tan difícil sería aprender de este instrumento, hizo que aquel necio e inquieto ser se involucrara en las melodías que hoy le brindan una tranquilidad inmensa que no podría encontrar en otro espacio. 


Su crecimiento en el campo artístico se instauró en una materia obligatoria de lúdicas en el colegio que, sin saberlo envolvió en su sentido de niño, adolescente y ahora de adulto una necesidad de crear y creer a partir de la música, aprendiendo como un juego profesional permanente la forma más exquisita de coexistir con un instrumento rebelde de seis cuerdas. 


De esta forma, Jaime se había enredado en los géneros del metal y rock, en el que la guitarra eléctrica le daba esa efusividad que lo mantenía más vivo que nunca, sin imaginarse que el día en el que su zona de confort se rompería, inmediatamente cuando VACAP lo escogiera para crear de la mano de su experiencia insurgente y bullosa, un estilo fascinante que para el mismo Jaime se convertía en un reto adaptar. Pero, como buen desobediente dio un paso agigantado que pondría de cabeza sus gustos y viejas ambiciones.


Para este punto, la mente libre y bohemia de Jaime descubría un compromiso fuerte, siendo la primera vez en la que su vida se alineaba en un camino constante de cambios en el que su inquieta forma de actuar y corresponder su historia tranquila y sin perturbación, encontraba un estado que no solo lo ayudaba a reconocer su talento sino a contribuir de la forma más placentera y melodiosa la naturaleza y esencia del grupo.  



 

NENE


Andrés Mendoza, un chico enamorado de la vida, entregado a su raíces que contemplaban desde su memoria lo que él es: un cielo de acordeones, merengues, sones y un blues sabor al pueblo que lo vio crecer y lo crió con vallenatos viejos y canciones que formaron en su alma lo que realmente lo identifica. 


Siendo el más pequeño del grupo, la música abrazó su realidad estando en el seno de dos grandes hogares que potenciaron una energía angelical que guarda en su sonrisa, escondiendo en su inocencia el fervor de querer crear melodías que no solo lo muevan a él, sino que cause en quien lo escuche algún sentimiento como retribución a su disciplina y dedicación.  


Andrés, siendo todo un soñador con grandes deseos, tomó la decisión más difícil de salir de casa siendo un joven inexperto, dejando a su familia, amigos y una gran vida, por conseguir lo que desde pequeño le daba significado. Forjando desde sus entrañas un camino nostálgico de su carrera musical como un espíritu cautivo y libre que más adelante le abriría la puerta a un nuevo espacio que contenía ese vallenato que le recordaba y lo hacía sentir como en casa.


Su llegada a VACAP fue especialmente cobijada por una decisión de demostrar lo que aprendió escuchando y experimentando desde niño los sonidos de un buen vallenato. Y aunque aterrizó sin saber tocar un instrumento, al momento de llegar a la banda, su rigor de salir adelante en su sueño, lo hizo quedarse como un amateur que sin dificultad dominaba 54 teclas, conservando en su manos la mayor capacidad polifónica que al igual que su personalidad brindaba la armonía que hoy la banda disfruta desde sus adentros. 


Ahora, Andrés con una simpatía dulce, dócil y divertida, encuentra una experiencia completa de lo que desde su arte puede contribuir y asimismo de lo que su estadía ha podido aprender y forjar. Sus proyectos se conceptualizan en hacer todo lo posible por contar su mejor historia a partir de su amor y pasión por la música en compañía de VACAP, guardando en su corazón viajero la mejor experiencia de lo que quiso, quiere y querrá para toda su vida. 

El contenido de Youtube no puede mostrarse debido a tu configuración de cookies actual. Para ver el contenido, haz clic en “Mostrar contenido” para consentir la transferencia de los datos necesarios a Youtube y habilitar este servicio. Puedes consultar más información en nuestra Política de privacidad. En caso de que cambies de opinión, puedes revocar tu consentimiento en cualquier momento a través de la configuración de cookies.

Mostrar contenido

Negra


María Herrera, es una mujer encantadora que desde sus orígenes conserva el sabor costeño y cachaco que le ha brindado una felicidad que desborda y contagia todo a su alrededor. Ella, siendo la descripción correcta de una montaña rusa de emociones positivas, ha encontrado en su destino la necesidad de brillar siempre y cuando sea para aportar y construir. 


Desde pequeña incursionó en el mundo de los escenarios como única meta, se imaginaba siempre rodeada de luces, espectáculo y algarabía, al punto de centrar toda su infancia y adolescencia en el arte de la actuación, música y todo lo que conllevara captar la mirada y atención de todos. Forjando un camino de disciplina y entrega que para su presente ha contribuido en su desarrollo personal y profesional. 


Teniendo experiencia en teatro, canto, escritura y dirección, María ha vivido desde la premisa de un personaje que siempre conserva un guion interesante en el que el giro de la historia siempre está a su favor. En este punto de su película, siendo tan joven decidió estudiar Comunicación Social y Periodismo, topándose con un talento distinto al que ya había desempeñado desde siempre, no sin antes, mantener a la música en su diario vivir.


Y, como era de esperarse, la misma vida le daría la gran oportunidad de conservar lo que más ama hacer, combinando sus dos pasiones en una banda que descubrió en María un atractivo especial que le daría a VACAP una distinción especial. Siendo la única mujer dentro del grupo que, sin saber del vallenato y entregada a géneros comerciales, su carisma y forma de actuar hizo de la banda la experiencia más bonita y cautivante para cada uno de los integrantes. 

Ahora, su proyecto más grande se mantiene en vilo de su amor por la música, resguardando el teroso más importante que contempla a un grupo de amigos que antes de convertirse en su horizonte como banda, los consideró como su familia, transformándolo en su propio hogar. Hoy, con su gigante sonrisa, espera aportar desde el cariño recibido en su estadía en VACAP, planteando su futuro de la mano con la banda, como alguna vez lo soñó dentro de camerinos y escenarios.